Jesús- ¿Quieres pedir un favor para alguien especial? ¿Por un pariente, por tus padres, un hermano(a) o un amigo? Dime sus nombres y lo que quieras que yo haga para ellos. Pide sin vacilar, los corazones que llegan a olvidarse de si mismos para atender las necesidades ajenas me agradan mucho; háblame con llaneza de los pobres que quieres consolar, de los enfermos que ves padecer y quieres aliviar, de los extraviados que deseas volver al buen camino, de los ausentes que quisieras ver a tu lado, he prometido escuchar toda suplica sincera entrañable y fervorosa que nace del corazón, y ¿no sale acaso de tu corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tú amas mas especialmente?-El Alma-Si dulce Jesús mío. Mira las necesidades de aquellos que me son queridos, socorre su miseria, convierte sus corazones hacia ti, único centro de verdadera felicidad: ilumina sus mentes para que te reconozcan, mueve sus corazones para que te amen; disipa las tinieblas de su ignorancia; infúndeles el gusto por las virtudes y el desprecio por el pecado; la estimación por la gracia divina, la humildad, la mansedumbre, la paciencia, por todas las virtudes; guíanos en el camino de la vida terrena unidos a tu voluntad; danos a gustar las dulzuras de tu amor para así vislumbrar la gloria celestial. Esta es mi petición dulce Señor, por el amor, por los meritos y el dolor que por nosotros padeciste en el calvario, y por las lagrimas y el dolor de tu amantísima madre María, madre tuya y de todos los hombres, es esta mi suplica desde el fondo de mi corazón…
Jesús- ¿Y para ti no necesitas alguna gracia especial? Haz una lista de tus necesidades y ven a leerla en mi presencia, dime francamente que sientes orgullo, debilidad ante la sensualidad y la concupiscencia; que tal vez eres inconstante, negligente, egoísta, pídeme que venga en tu ayuda para apoyar los esfuerzos que haces, pocos o muchos, para escapar de tales miserias. No te avergüences, ¡Hay tantos santos de primer orden que tuvieron esos defectos! Pero rogaron humildemente y perseveraron hasta que poco a poco se libraron de ellos. No vaciles en pedirme salud, memoria, éxito en tus proyectos, en tus negocios, en tus estudios. Todo esto te lo daré si me lo pides y si no se oponen a tu santificación. Entonces, ¿Qué puedo hacer por tu bien?
-El Alma- Para mi, Señor, ¿Qué te pediré? Tú sabes cuan necesitado estoy de fe, esperanza, caridad, pureza de corazón, de humildad, paciencia, de fervor, de firmeza de propósitos. Tú sabes de mi pobreza y extremada miseria espiritual, y como sé que no acertaría a pedirte, me abandono en tus brazos para recibir de ti los bienes y virtudes que serán mas adecuados a mi personalidad y situación, sin embargo me atrevo a pedirte que me ayudes a corregir mis defectos, moderar mis excesos, dominar mis pasiones, vencer mi inconstancia, pero sobre todo; inflama mi corazón y enciende en él, el fuego de tu amor, somete mi voluntad, afirma mis decisiones, aleja de mi la tibieza y haz de mi un santo. No quiero si no lo que tú quieres, une mi voluntad a la tuya tanto en la ocasión prospera como en la adversa, ya en los goces o en los dolores.
continua
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