viernes, 5 de junio de 2009

Devocionales



Nuestro Dios de gracia
Leer | Efesios 2:4, 5
Dios muestra su amor por la humanidad por medio de su gracia. No hay nada que podamos hacer para ganarla o merecerla. De manera que es necesario entender las siguientes verdades para apreciar realmente la gracia de Dios.
Dios es perfecto y no puede tolerar el pecado. Desde el momento en que Adán y Eva decidieron tomar el fruto del árbol prohibido, perdieron el compañerismo que habían tenido hasta entonces con su Creador. Es por eso que todo ser humano nace con esa naturaleza pecaminosa que le hace alejarse de su Señor.
El carácter de Dios es justo. Esto trae como consecuencia que siempre demande un pago por el pecado cometido. La Biblia nos enseña que la consecuencia del pecado es la muerte (Ro 6.23); refiriéndose no sólo a la física, sino también a la muerte espiritual al ser separados eternamente del Creador.
Nuestro Dios es misericordioso. Es por eso que no nos da lo que merecemos, sino que nos otorga su gracia en todo momento. Ha trazado un plan perfecto que reafirma su naturaleza santa, satisface su justicia y nos permite llegar a ser sus hijos. Jesucristo fue enviado para que todos tuviéramos la oportunidad de ser salvos. Nació como ser humano y vivió una vida perfecta sin violar ningún aspecto de la Ley. Solamente Él capaz de satisfacer la justicia divina. Tomó nuestro lugar, cargó nuestros pecados y padeció el castigo que merecíamos por nuestras rebeliones. Todo esto lo hizo para que pudiéramos ser reconciliados con nuestro Padre celestial.
Dios trazó todo este plan cuando todavía éramos pecadores (Ro 5.8). ¿Ha reconocido usted su pecado y aceptado el perdón que le brinda por medio de Cristo? Y si es así, ¿está usted expresando su gratitud por la gracia de nuestro Señor?

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