Quebrantamiento: El camino a la bendición
Leer | 2 Corintios 2:7-9
A nadie le gusta sufrir, pero Dios utiliza el dolor para moldear a Sus hijos. Los momentos de felicidad son maravillosos, pero los de sufrimiento producen crecimiento.
El quebrantamiento es la manera que tiene Dios para ocuparse de la parte de nosotros que quiere actuar al margen de Él. El Señor se centra en las áreas que obstaculizan Sus propósitos. Luego, con habilidad y amor, el Padre celestial dispone las circunstancias que nos produzcan el desosiego suficiente para darnos cuenta de nuestra dependencia de Él.
El apóstol Pablo experimentó esto. Después de haber sido salvo en el camino de Damasco, seguía necesitando desarrollo espiritual a fin de ser más efectivo para Cristo. Por tanto, Dios permitió cierto tipo de aflicción, que el apóstol llamó un “aguijón”. En tres ocasiones, le rogó al Señor que se lo quitara, pero el aguijón siguió allí. Increíblemente, la respuesta de Pablo fue la gratitud. Aun más, escribió: “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co. 12:10).
Al igual que Pablo, no nos gusta el sufrimiento, pero podemos confiar en que Su propósito es que andemos en una unidad íntima con Él, y que le sirvamos efectivamente conforme a Su propósito y voluntad. Pero, para lograr esto, el Señor tiene que ponerle fin a nuestra rebeldía, resistencia y terquedad.
Si usted desea realmente vivir para Jesús, confíe en Él lo suficientemente para decirle: “Señor, más que cualquier otra cosa en la vida, quiero vivir para Ti. Te ruego que quites cualquier área de mi vida que no esté totalmente sometida a Tu voluntad”.
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